Para saber el efecto que tiene una actividad en las personas, el empleo, los proveedores y el entorno, lo que hacemos es medir el impacto social de una empresa de distribución. En Gadisa Retail tenemos claro que la distribución alimentaria es algo más que llevar productos a los puntos de venta. También supone generar oportunidad, apoyar el desarrollo local y actuar con responsabilidad.
Qué es el impacto social en una empresa de distribución
El impacto social es la huella que una compañía deja en la sociedad. En una empresa de distribución, por ejemplo, esa huella aparece en el empleo, los proveedores, la logística, las tiendas, los clientes, las acciones solidarias y en la relación con el territorio.
El impacto social empresarial no se mide solo con grandes cifras, sino también con las decisiones diarias: a quién compras, dónde generas empleo, cómo cuidas al equipo, qué iniciativas apoyas en las comunidades de tu entorno, etc.
La actividad que llevamos a cabo en Gadisa Retail conecta a los productores con las plataformas logísticas, los supermercados, las franquicias, profesionales y consumidores.
Indicadores para medir el impacto social
Si quieres medir el impacto social, tienes que observar los resultados concretos y compararlos en el tiempo. Estos indicadores pueden relacionarse con el empleo, la formación, los proveedores, las acciones de RSC, el desarrollo económico, la sostenibilidad o la transparencia.
Algunos ejemplos son:
- Los puestos de trabajo creados.
- La estabilidad del empleo.
- La formación del equipo.
- El número de proveedores locales.
- Las compras a productores de proximidad.
- La inversión en acciones sociales.
- Las colaboraciones con entidades del entorno.
- Las medidas de sostenibilidad en la cadena de valor.
La responsabilidad corporativa mejora cuando se analizan estos datos y se comunican de forma clara.
Empleo y equipo humano
El empleo en la distribución alimentaria tiene un impacto directo en el entorno. Cada tienda, plataforma, oficina o centro logístico genera actividad y oportunidades profesionales. El equipo humano es, precisamente, uno de los indicadores más importantes. Pero no basta con contar los empleos, sino que hay que mirar otros factores fundamentales, tales como la formación, la promoción interna, la seguridad, la igualdad de oportunidades y la estabilidad.
El impacto laboral se aprecia cuando una empresa contribuye al desarrollo profesional de las personas.
Relación con proveedores y desarrollo local
Los proveedores locales son otra pieza clave para medir el impacto social. El trabajo con los productores y empresas del entorno ayuda sobre todo a mantener la actividad económica más cercana. Por otro lado, el desarrollo local se refuerza cada vez que la distribución alimentaria apuesta por una red de proveedores de la zona, diversa y responsable.
Todo esto hace que mejore la frescura del producto, se reduzcan los tiempos de transporte y se mantenga el empleo en las zonas rurales, pesqueras, agrícolas o industriales.
De esta forma, el impacto económico local no se queda en una sola compra, sino que se reparte entre explotaciones, empresas familiares, cooperativas, transportistas, plataformas y comercios. Por todo esto, medir la relación con los proveedores nos permite conocer mejor cómo una empresa contribuye con el territorio.

Por qué medir el impacto social mejora la responsabilidad corporativa
La responsabilidad corporativa necesita, en definitiva, datos suficientes para avanzar. Si una empresa mide su actividad, podrá detectar qué funciona, en qué se debe mejorar y qué decisiones son las que generan más valor.
Sin embargo, la RSC no debe quedarse en una serie de acciones aisladas, sino formar parte de la gestión diaria. En Gadisa Retail, por ejemplo, la responsabilidad social está relacionada con el empleo, los proveedores, la sostenibilidad, la alimentación saludable, la acción social y la transparencia.
Por todo esto, podemos decir que medir el impacto social no es solo una obligación moral. Se trata más bien de una forma de gestionar todo mejor. La transparencia empresarial es clave en este proceso, mientras que el impacto social empresarial ayuda a tomar las mejores decisiones. Si sabemos qué iniciativas benefician más a nuestro entorno, podremos reforzarlas.

