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Economía circular en casa: hábitos fáciles para empezar hoy

economía circular en casa

Es probable que a muchos les resulte un tanto complejo el concepto de economía circular en casa. Sin embargo, es algo que con pequeños gestos todos podemos incorporar en nuestra rutina. No es necesario hacer cambios drásticos, sino básicamente mirar a nuestro hogar desde otra perspectiva. ¿Cómo podemos aprovechar mejor lo que tenemos, reducir el desperdicio y cuidar los recursos que utilizamos en el día a día?

Qué es la economía circular aplicada al hogar

La economía circular en el hogar es una forma de organizar el consumo para aprovechar al máximo los recursos. El objetivo es darle más vida a los objetos, evitar el despilfarro y reducir los residuos que generamos. Todo esto beneficia al medio ambiente, pero también puede ayudarnos a ahorrar dinero y vivir de forma más consciente. 

Principios básicos para reducir impacto desde casa

Los principios fundamentales son fáciles de recordar: reducir, reutilizar y reciclar. Hablamos, en este caso, de reducir el consumo innecesario, reutilizar los objetos que aún pueden servir y reciclar para que los materiales vuelvan a tener una segunda vida. Es necesario revisar nuestros hábitos y buscar opciones más responsables en el hogar. 

Cambios de hábitos que puedes aplicar desde hoy

Los cambios sencillos son los más efectivos. Podemos, por ejemplo, elegir envases retornables, apostar por los productos más duraderos en vez de los desechables o aprovechar mejor la energía del hogar. Además, se puede planificar la compra semanal para evitar los desperdicios de alimentos y reducir los desplazamientos. 

Hábitos sencillos para un consumo más responsable

La clave de todo está en conocer si realmente necesitamos algo antes de comprarlo. En muchas ocasiones, adquirimos productos por impulso o por costumbre. Sin embargo, una compra responsable debe iniciarse siempre con esta pregunta: ¿de verdad lo necesito? De esta forma, evitamos el desperdicio y cuidamos mejor nuestros recursos. 

Cómo reducir compras innecesarias

Dos gestos básicos que ayudan mucho a este respecto son organizar la despensa y revisar lo que tenemos antes de ir al supermercado. También se puede aprovechar mejor lo que ya tenemos, preparar recetas creativas para no desperdiciar alimentos y compartir o intercambiar productos con familiares o vecinos. 

Reutilizar y reparar antes de tirar

Por otro lado, también podemos reparar las cosas en lugar de tirarlas para alargar su vida útil. Una prenda con un pequeño descosido, un mueble viejo que necesita una mano de pintura o un electrodoméstico con un arreglo sencillo son ejemplos claros de esto. Además, muchas veces resulta más barato reparar que comprar algo nuevo. 

Organización del reciclaje y gestión de residuos en casa

Un sistema de reciclaje cómodo y bien organizado ayuda a que todo lo anterior sea más fácil de cumplir. No es necesario disponer de mucho espacio, solo hace falta separar los residuos según el tipo de material y llevarlo a los contenedores correspondientes. Con este gesto, ya estamos contribuyendo a que los materiales se puedan transformar en nuevos productos. 

Separación correcta de materiales

La base del reciclaje doméstico está en clasificar los envases, el papel, el vidrio y los residuos orgánicos. Además, podemos limpiar un poco los envases para que no lleven restos. De esta manera, ayudamos en el proceso de reciclaje y evitamos los malos olores en casa. 

Compostaje doméstico para aprovechar residuos orgánicos

El compostaje es una idea estupenda si tienes un jardín, una huerta o un pequeño balcón. Puedes aprovechar las cáscaras, las pieles de las frutas y verduras o los restos del té o el café para obtener un abono natural para tus plantas. Una excelente manera de reducir la cantidad de basura que se genera en casa. 

Ahorro energético y eficiencia en el hogar

La reducción en el consumo de energía ayuda al planeta y también se nota en la factura. A veces pensamos que deben llevarse a cabo grandes cambios. Sin embargo, los pequeños gestos diarios son igual de efectivos. Podemos aprovechar la luz natural, desconectar los aparatos cuando no se estén usando o comprar electrodomésticos que sean eficientes. 

Pequeños gestos que reducen consumo

Hay gestos que ayudan en este sentido, tales como subir o bajar ligeramente la calefacción o el aire acondicionado, apagar las luces en las habitaciones que no se usan, evitar dejar los dispositivos en modo stand by, cocinar con tapa para aprovechar mejor el calor o planchar solo cuando sea necesario.  

Uso eficiente del agua y la climatización

Por último, debemos cerrar el grifo mientras lavamos, hacer duchas más cortas y elegir los ciclos eco en la lavadora. Con respecto a la climatización, hay que ventilar durante las horas más frescas en verano o aprovechar la luz del sol en invierno para mantener una temperatura agradable sin usar tanta energía.